viernes, 15 de mayo de 2015

VIAJE A ESPAÑA

Era otoño, octubre. Recibimos la visa a España. ¡Qué alegría!
Dos días de viaje en el tren. Llegamos a Moscú, a la estación “Kazansky”; es antigua y grande; lo más importante de este edificio son los techos, son muy altos, de estilo barroco y cinco grandes generales, hechos de mosaico.
La  estación “Kazansky” está localizada en la plaza “Komsomolskaya”, junto a estas otras estaciones: ”Leningrandsky” y “Yaroslavsky”.
De Moscú volamos a Madrid , cinco horas de avión. En el aeropuerto nos esperaba el novio de Oksana,  mi amiga.
Seguimos en el coche a Barcelona. Por el camino  paramos a descansar en una cafetería. Yo me admiré de ver otro mundo, era distinto hasta el aire que respiraba.
Por fin llegamos a Barcelona; esta provincia antigua y moderna tiene lugares famosos como “Sagrada Familia”; Fuente Mágica de Montjuic; Macizo de Montserrat, Museo Nacional de Arte de Cataluña, Museo Picasso, Monumento a Colón, Aquarium, Arco de Triunfo, Museo Gaudí.
Me gustó esta ciudad, es preciosa .
                                               
                                              Gula Nagumanova 

lunes, 11 de mayo de 2015

LA MAGIA DE LA NAVIDAD

Siempre hay una primera vez en la vida. A veces éstas son agradables y otras no lo son tanto, pero en esta ocasión voy a contar algo que me pasó hace muchísimos años y que para mi fue uno de los momentos más felices de mi vida.
Se remonta a mi niñez, las primeras navidades que viví cuando empecé a tener uso de razón.
Yo tenía cinco o seis años, no lo sé con exactitud, pero si las recuerdo con mucha ilusión ya que esa vez vi por primera vez a los Reyes Magos, y para mí fue una de las experiencias más
inolvidables y bonitas que me pudieran pasar.
Era el cinco de enero por la tarde, y estaba esperando junto con mis padres y hermanos la llegada de éstos. Las luces de los adornos navideños alumbraban toda la zona, algunas se encendían y apagaban con intermitentes y pausados guiños, mientras una suave música de fondo se oía entonando alegres y melodiosos villancicos.
Las carrozas empezaron a pasar, y luego los pajes y los Reyes.
Yo estaba temblando como una hoja, no sé si por el frío helador que hacía aquella noche o por el nerviosismo del momento. Cuando llegaron a mi altura, y como por arte de magia, el Rey Melchor se acercó a mí,  y besándome en la mejilla me dio un buen puñado de caramelos, luego sonriéndome continuó con los demás su camino.
¡Oh, Dios, creí que me moría de la emoción! y me preguntaba una y otra vez, como podía ser que los mismos Reyes que en su día fueron a adorar al Niño al portal de Belén podrían estar conmigo en estos momentos. ¡Qué ingenuidad! la inocencia y candidez de un niño no tiene límites.
Han pasado muchos años, pero cada vez que llegan estas fechas me emociono al pensar en ellas, pero a su vez me entristece el saber que hay muchos niños que debido a las carencias, al hambre o a las guerras no pueden ser felices como lo fui yo.
Ojala algún día la desigualdad entre las personas desaparezca, que los horribles destellos que provocan las bombas o los misiles se apaguen para siempre, y en su lugar se encienda la luz a la esperanza para que brille con intensidad y pueda traer la paz y la magia de la Navidad a todos los lugares del mundo.


                                                                  Mª  Jesús

viernes, 8 de mayo de 2015

EL EUSKERA

La primera vez que asistí a clase de euskera fue muy importante, porque llevaba mucho tiempo queriendo aprender ese idioma.
Para mí es necesario aprender esa lengua por varias razones, entre ellas que es primordial integrarse en la comunidad, pero también lo es para buscar un trabajo; por tanto es imprescindible aprenderlo y lo haré con entusiasmo, sin perder el tiempo.
Creo que es uno de los idiomas más difíciles del mundo, ya que no tiene nada que ver con el mío.
El primer día no entendí nada, a pesar de que el profesor tenía mucha paciencia conmigo, y que los compañeros son inmejorables.
Llevo tiempo; aún así sigo sin saber nada...


                                               SONIA NGUEMA

EL VIAJE

La primera vez que salí de mi país para viajar al extranjero, no fue por vacaciones o porque tenía una ilusión, sino por trabajo: la necesidad me obligaba.
No se me olvida la vez que tuve que subir al avión. Para mí ese momento fue como si estuviera en otro mundo.
No sólo era que tenía miedo, además no sabía a dónde llegaría y sentía mucha tristeza por mis seres queridos. ¿Cuándo volvería? Sabía que iba muy lejos.
También sentía una gran incertidumbre. Me preguntaba: ¿cómo será allá? Pero yo estaba ahí dentro, sentada en el avión. Para mí no era un lujo, sino, más bien, una confusión.
El avión despegó y vi como subíamos más y más. Cuando miraba hacia abajo, las casitas parecían de juguete. Comprendí que no había vuelta atrás. Me tocó mirar de frente, prepararme psicológicamente para mi llegada y pedir a Dios que me diera fuerzas para salir adelante.
Fue así; no fue nada fácil, pero sí salí adelante. Viví malas y buenas experiencias que me ayudaron a crecer en la vida.


                                                     SABINA CARBAJAL


LA EXCURSIÓN

Fuimos desde la mañana a pasar el día a Bilbao. Fue la primera vez que monté en un tranvía, iba con mi hermano y mi ama.
Mientras íbamos en el tranvía, estuvimos muy contentos mi hermano y yo. Saludábamos a toda la gente y a la vez los dos nos reíamos mucho; ama disfrutaba viéndonos sonreír.
Nos paramos en Portugalete; desde allí fuimos a coger el Puente Colgante. Al montar sentí una impresión grande. Yo no miraba hacia abajo, ni hacia arriba, sólo miraba de frente.
Tenía ganas de llegar al otro lado. Cuando, por fin, llegué al final del trayecto, me tranquilicé un poco.
Pasamos el día en Portugalete y en Bilbao. Comimos en un restaurante de Bilbao y después nos fuimos de compras: ama nos compró algún capricho. Pasaron las horas rápidamente.
Fuimos a Abando a coger el autobús para volver a casa.
Llegamos muy cansados, cansadísimos, a casa, aunque nos lo habíamos pasado muy bien en Bilbao y Portugalete.
                                                       


                                        MAITE SEOANE

MI PRIMER VIAJE

Mi primer viaje a Alemania de emigrante, fue una experiencia buena y provechosa.
Viví muy bien después, nacieron mis hijos y los años pasaron felizmente.
Unos cinco años después volvimos a nuestra casa, nos quedamos a vivir en Igorre.
Trabajé con mi familia, mis hijos y mis nietos
El segundo viaje que recuerdo fue en 2001; viajé a Italia con unas amigas, visitamos muchas ciudades: Roma, Florencia, Venecia, Padua, regreso por Cataluña y Zaragoza.
Ha habido varias viajes a Lourdes organizados para el valle de Arratia. Yo he ido cuatro veces con el padre Juan.

He visitado también Pirineos, Navarra, Galicia, mi tierra, Asturias, la ciudad de Oviedo inolvidable.
Y sin olvidar, tengo recuerdos de mi último viaje en 2014 a Benidorm.
Han sido todos interesantes, ahora los echo de menos.

                           
                                                 
                                               JOSEFA FERNÁNDEZ

EN EURODISNEY

La primera vez que fuimos a “Eurodisney” fue cuando los hijos eran adolescentes , cuando yo también creía que lo era, descubriendo” Las Casas Encantadas “y sus personajes disfrazados . Estuvimos dos días visitándolo todo, y nos pareció poco.
Nos montábamos en todas las barracas, desayunábamos en el hotel con los muñecos.

En París estuvimos dos días más visitando la ciudad , también nos pareció poco.
Una  tarde anduvimos en el metro y cuando nos dimos cuenta habíamos llegado al final de la línea.
Hicimos el viaje en autobús; aunque fue largo, aprovechamos el tiempo y no se nos hizo largo: fue el viaje más bonito de mi vida.

                                     
                                                 Gildo García

LA PRIMERA VEZ QUE SALí DEL PUEBLO

Cuando era pequeña, salí de mi pueblo. Mi pueblo tenía dos mil habitantes: en verano hacía mucho calor y en invierno, mucho frío.
Yo tenía cuatro años. Vinimos mi madre y yo y dos hermanos desde mi pueblo, que está cerca de Albacete.
Cuando llegamos a Igorre, tuvimos que caminar durante media hora; más adelante había una cuesta, y un poco más arriba se veía una barriada de casas, una iglesia y una escuela a la cual iríamos mis hermanos y yo.
En Igorre viven unos cinco mil habitantes. Llueve mucho y tiene mucho verde de varios tonos. Aquí los bosques predominan sobre el asfalto. En invierno se puede disfrutar, y hay nieve en las cimas. Los niños son alegres y tienen muchos entretenimientos.


                                                            Antonia Martínez

martes, 5 de mayo de 2015

La primera vez que monté en Málaga en tren...

La primera vez que monté en Málaga en tren me pareció algo de otro mundo. El vagón, los asientos eran duros, pusimos las maletas debajo de nuestros pies que yo utilizaba para mirar por la ventana.
Fueron para mí maravillosos, porque me hizo descubrir lo que yo desconocía. Pasábamos por pueblos grandes con mucho movimiento de coches, motos y gente, pero otros eran tristes medios derruidos, con casas abandonadas. Según atravesamos el país del sur al norte, el paisaje era muy cambiante: llano, monte, ríos, secos.
1º Etapa de viaje: cambio de tren en Madrid. De una estación a otra, fue alucinante. Edificios tan altos que yo nunca había visto, tanto ruido y movimiento. Al fin, mi padre nos dijo, que se acercaba nuestro destino, las montañas verdes. “Qué bonitas” pero también, nuestra entrada en Bilbao. “Estación del norte” fue lluviosa y fría, desde entonces han pasado muchas lunas desde que llegué a Bilbao. Pero aún me sigue pareciendo su paisaje precioso, cuando viajo a otros sitios, estoy deseando volver porque se respira de otra manera. Ahora mi Galdakao. Agur.

María Martínez

jueves, 30 de abril de 2015

La primera vez que fui a recoger aceitunas

La primera vez que fui a recoger aceitunas tenía sólo ocho años. Fui con mi padre y a pesar de mi corta edad hice lo que pude. Era muy duro recoger porque había que agacharse.
Esto lo hice en mi pueblo que era Orcera que es de Jaén. Había que madrugar mucho porque había que ir andando a la finca que estaba lejos. A unos tres kilómetros
A pesar de mi edad, todos los años sigo acudiendo desde Galdakao a la recogida de la aceituna.

MERCEDES GARCÍA

La primera vez que monté en avión

La primera vez que monté en avión yo tenía mucho miedo a volar. Fuimos a Tenerife en las islas Canarias. Fue el viaje de las bodas de plata.
Nos marchamos a celebrar los veinticinco años pasando veinticinco días en Canarias. Me lo pasé muy bien.
Cuando me casé no pude ir porque no podía gastar mucho dinero en el viaje, porque no tenía dinero.
En Canarias estuvimos con tres matrimonios y lo pasamos en grande. Me gustó todo. Hicimos excursiones y vimos todo de la isla.

MARINA GARCÍA

Yo nací en Valdepeñas

Yo nací en Valdepeñas y la primera vez que viajé lo pasé muy mal. Fue en tren y yo no había salido nunca de mi pueblo. El viaje lo hice a la playa. No había visto nunca la playa y me daba miedo meterme en el agua pero me gustó.
El segundo viaje fue Bilbao, con mi familia y fuimos a Begoña. Recuerdo que a mi madre le gustó mucho. Luego nos fuimos a Portugalete y terminamos en La Peña donde se casaba un primo mío.
Después he viajado mucho. También estuve de viaje de novios en Madrid y en Valladolid. Después viajamos hasta Durango porque teníamos unos primos que tenían unos niños de la edad de los nuestros.
He estado en otros viajes y han sido muy bonitos. He estado en Benidorm, allí hay siempre mucha gente y sobre todo los jubilados. Todos decimos que es muy bonito.
En otro de los viajes llegamos hasta los Países Bajos, también muy bonitos. También fuimos a París con EPA.
Siempre he ido con Amado, mi marido, que le gustaba mucho viajar por otros sitios de España que es muy bonito y por eso viene tanta gente que le gusta visitarnos.

MANOLI GARCÍA

La primera vez que vine a Vizcaya

La primera vez que vine a Vizcaya fue en el año 1964. Vine porque me casé y vinimos a vivir aquí Me acuerdo que era un jueves, porque el que era ya mi marido tenia que ir a trabajar el lunes. Veníamos con mis cuñados, que eran la mujer y el hermano de mi marido. Cogimos el tren a las 8 de la noche y yo venía muy triste. No había salido nunca de casa y dejaba a mi familia llorando en la estación. Pero a pesar de todo yo venía con la persona que yo había elegido y con la que quería estar toda mi vida.
Pasamos toda la noche en el tren y llegamos a las 9 de la mañana a Bilbao. Para mi todo era desconocido porque yo venía de un pueblo, grande, pero todo diferente. Cogimos el autobús hasta Basauri donde vivían mis cuñados. Llegamos a su casa porque yo no tenía el piso preparado.
Los hombres dijeron de acostarnos un rato para descansar, pero mi cuñada pensó que yo igual quería ir a ver mi piso, y así era.
Fuimos a ver el piso, ya que mi marido tuvo la gran suerte de que la empresa hizo unas viviendas para los obreros. Los sorteó y le tocó uno. En aquellos años vivían 2 o 3 familias en un piso que se llamaba “con derecho a cocina”. Yo tuve la gran suerte de vivir sola con mi marido que era lo que yo quería.
El piso estaba en Aperribay. El día estaba muy nublado como aquí era costumbre. A lo lejos veía todo en lo alto muy oscuro. Les dije. ¡Qué oscuro viene por allí! Me contestaron: no es oscuro, es el monte donde vas a vivir.
Yo me pensé morir, pero sólo fue un momento porque yo iba con la persona que más quería. Llegamos al piso. No era grande pero tenía todo lo que pudiéramos necesitar. Los vecinos eran muy jóvenes y vivimos muy bien.
Al año tuvimos nuestra hija y ya la felicidad fue completa. A los tres años tuvimos la segunda y nos vinimos a vivir a Galdakao. Años después estuvimos en EPA y mientras pueda aquí estaré.
Esta ha sido mi feliz vida en Vizcaya. Siempre estaré orgullosa de haber vivido aquí tantos años. Tuve lo mejor que podía tener en la vida. Nunca olvidaré aquella primera vez.
ISI SUSMOZAS

La primera vez que tuve a mi primer hijo

La primera vez que tuve a mi primer hijo. Fue un niño. Me acuerdo como si fuera hoy.
Nació a las siete de la tarde. Fue muy emocionante. Vino mucha gente de mi familia a vernos. Lo pasamos muy bien.

ISABEL FERNÁNDEZ

La primera vez que yo escribí una bonita carta

La primera vez que yo escribí una bonita carta me puse muy contenta porque yo no sabía leer ni escribir y pensaba que yo nunca iba a aprender. No escribía muy bien pero sólo ver mi letra ya alegraba.
Yo no tengo a nadie que me corrija y tengo que preguntar a los profesores. Si mis hijas estuvieran aquí viviendo conmigo yo podría preguntarles. Pero los profesores muchas veces me dicen las cosas y si veo que no está bien les pregunto también a mis compañeras. Me gusta escribir cartas a mis hijas y les mando también las cosas que hago y trabajo en clase.
He viajado por muchos sitios donde han estado viviendo mis hijas. Una vive en España y he estado por muchos pueblos en Almería, en Valencia, en Madrid. Madrid ya lo conocía porque estuve trabajando allí.
La otra vive en Italia y Milán es muy bonito. Me han llevado por allí en su coche.
Estoy muy contenta de poder escribir esto pero perdona por las faltas que tengo. Lo he hecho esta mañana con todo detalle y cariño. Lo que no te guste lo puedes quitar que yo no me enfado.

DOLORES MOLINA.

La primera vez que vi un castillo

La primera vez que vi un castillo rodeado de agua y me dijeron que al día siguiente, con la marea baja, podría entrar a verlo, no me lo creía.
Parecía de película. Era la Fortaleza de Saint Michell, en Normandia. Era Semana Santa. Hacía mucho frío. Era un pueblo dentro de un castillo. Paseamos por la muralla junto al mar. El lugar es precioso y merece la pena pasar un poco de frío para sentirte dentro de la Edad Media.
Otro día paseamos por las playas de Normandia, donde se realizó el famoso Desembarco de Normandia. Todavía hay restos de barcos y tanques de guerra. Hay también un cementerio donde están enterrados los soldados que participaron en la guerra y el desembarco. Es impresionante miles de lápidas blancas perfectamente alineadas.
El viaje mereció la pena y vi cosas que muchas veces había visto en las películas. Además preparaban un chocolate exquisito.

CARMEN SASTRE

La primera vez que empecé a trabajar

La primera vez que empecé a trabajar fue con dieciséis años. Salí del pueblo para irme a la ciudad, a Madrid. Empecé a trabajar en una casa y estuve tres años trabajando.
Luego me fui a Bilbao donde estaba mi novio y donde teníamos pensado formar una familia. Con veintiséis años nos casamos. Tuvimos una niña que se llama Mari Carmen. Después tuvimos un niño que se llama Anselmo.
Entonces nos trasladamos a vivir a Galdakao y al de unos años tuve a mi último hijo Oscar. Después aquí empecé a trabajar de cocinera en la Escuela de Usánsolo y ese ha sido mi último trabajo.

ANTONIA PÉREZ.

La primera vez que yo tuve un animal

La primera vez que yo tuve un animal era una perrita que se llamaba Nesca.
La quería mucho. Era pequeña y tenía el pelo negro. Un día íbamos por la calle y yo cruce la calle. Yo crucé la calle y la perrita se quedó atrás. Cuando me vio a mi cruzó. Vino un coche y la pilló y a mi me dio mucha pena.
Ahora ya tengo otra que se llama igual Nesca y nos queremos mucho.

ANTONIA CHAPARRO

La primera vez que yo monté en un tren

La primera vez que yo monté en un tren fue para venir a Bilbao. Lo pasé mal porque me dejaba a lo que más quería que eran mis padres y mis hermanos.
Poco a poco me fui haciendo. Aquí estuve unos días con un hermano que vivía aquí. Cuando me dijo debía buscar trabajo se me cayó el alma a los pies, pues era también la primera vez. Me temblaban hasta las piernas pues pensaba que como no sabía leer ni escribir lo iba a pasar muy mal.
Pensaba que nadie me iba a contratar, pero enseguida encontré trabajo en un restaurante. Era también la primera vez que yo vine a Galdakao. Pero algo echaba de menos que era saber leer y escribir. Pronto me di cuenta de que en Galdakao había un centro de personas mayores para aprender y allí me fui.
Era la primera vez que pisaba una escuela. Al principio me daba mucha vergüenza. Me parecía que todas las que estaban allí me miraban. Pero ahora estoy muy contenta de haber pasado la primera vez por el centro de EPA.

AGUSTINA CUESTA

Elaborando los paneles





En la sesión




Después de la sesión

Después de la sesión a algunas personas les entró curiosidad por leer más escritos. Habían oído hablar de  ellos y al salir los leyeron en los pasillos donde estaban expuestos.



Me ha gustado este comentario

Me han gustado estos comentarios que se hicieron en  las sesiones.

En este comentario se ve que hablamos de muchas cosas. El tema de "La primera vez..." era muy amplio y cabían muchas experiencias.


Este comentario recoge una de las razones de celebrar la "sesión de puesta en común". 

Nos hemos juntado varios grupos para comentar el certamen

Esta semana hemos celebrado las tres sesiones de puesta en común de lo trabajado en el certamen literario. Nos hemos juntado varias clases y por turnos cada participante ha expuesto el tema de su escrito y si le ha gustado algún texto en particular. Luego se ha abierto el debate y hemos hablado de todo: la primera vez que fui madre, que monté en avión, que salí de mi país, que celebré el Ramadán, que ....

También hemos hecho estos paneles con la evaluación del certamen.


martes, 28 de abril de 2015

El poema de la primera vez

La primera vez que vi la luna
La compare con una laguna
Redonda y con buena figura


La primera vez que vi las estrellas
no me sentí inferior a ellas
puesto que tú estás a mi lado y eres más bella


La primera vez que vi una estrella fugaz
pedí que en el mundo hubiera paz
mas entre tú y yo hubo guerra y reconciliación
fue la primera vez que me llegaste al corazón.


Josue Alonso

La primera vez que vi el programa “ME RESBALA”

La primera vez que vi “ME RESBALA” fue el mejor día de mi vida. Es un programa de televisión que te ríes aunque tengas un mal día,  porque las pruebas que les ponen son para reírse. Se pegan unos talegazos de impresión.
 Los participantes son gente famosa o cómicos y a los nuevos participantes que salen por primera vez en televisión o en el programa les dan una ele igual a cuando eres novato y conduces un coche tú solo por primera vez.
Este programa televisivo solo lo dan una vez a la semana, aunque ahora dan dos días a la semana: uno es el viernes a la noche a eso de 22.00 horas y el domingo creo que repiten el de la semana pasada. 
En televisión tendría que haber más programas de ese tipo y no tantos cotilleos de famosos-as de que si se casan con no sé cuantos invitados y que se divorcian y que tienen que pagarle no sé cuantos millones su pareja, que no le importa a nadie. 
Volviendo al programa mencionado, al final le dan un premio a uno de ellos, pero se lo preguntan a una persona del público y el que él o ella diga, ese se lleva el premio. Lo llaman la alcantarilla y al final del todo cantan una canción.

David Hidalgo

EL PRIMER CAMINO

Cuando hice el Camino de Santiago por primera vez ya era bastante mayor, y  para mí llegar a la Plaza del Obradoiro después de tan largas caminatas fue una hazaña muy importante, me sentí pleno, satisfecho, alegre, nunca se me olvidará.

Esa primera vez me hizo vivir momentos irrepetibles con las gentes que conviví , de las cuales guardo un buen recuerdo. 

El Camino me sedujo, tanto que desde entonces todos los años procuro hacer un trozo y siempre disfruto como aquella primera vez, que fue una gran experiencia de la cual sigo enganchado hoy en día


                                                                                                                Juan José Ortubia

La primera vez que hice Ramadán completo

     La primera vez que hice Ramadán completo fue a los nueve años. Pero antes había practicado haciendo sólo unos cuantos días, para irme acostumbrando: al principio lo hacía hasta el mediodía, después hasta la tarde, y cada vez durante más horas hasta que a los nueve años decidí hacerlo entero. En la primera semana, es muy cansado y se siente mucha sed, pero ya a la siguiente semana, se hace mas fácil, ni se nota.El último día se siente una gran alegría... que no se puede compensar.

Driss Oukhayi

EN LONDRES

La primera vez que fui a Londres, me quedé atónito de toda la gente que había. Me pasé una semana muy bonita. Vimos de todo: mercados de ropa, discotecas inmensas, etc.
Además, en Londres, existían los teléfonos móviles. Era la primera vez que veía uno. Cuatro años después, empezaron a llegar a Euskadi. Es curioso el adelanto que nos llevan.
Conocimos a mucha gente de aquí, que estaba estudiando.
Un sitio muy grande.

                                            Xavier  Amoriza

viernes, 24 de abril de 2015

EL SERVICIO MILITAR

Cuando yo tenía veinte años, me vino la carta para que me presentara a Garellano. Fui allí y me dijeron que ya estaba alistado.
A los pocos meses, ya sabía donde me tocaba: a las Islas Canarias.
Al conocer la noticia, me puse muy triste, pues tenía que ir muy lejos. El día llegó, y me tuve que ir; pues a despedirme sólo vinieron mi madre y mi novia. El tren tenía como destino Zaragoza; allí pasaríamos la noche y, al día siguiente, cogería el Hércules que nos llevaría a Tenerife. Al llegar al campamento me pareció precioso. Estuvimos descansando, y al día siguiente, nos dieron la ropa para empezar la instrucción. Pasamos tres meses agotadores, pero ya había pasado lo peor. Ahora me destinaban a La Palma, una isla pequeña, pero muy bonita. Ahí hice amigos y, en especial, al mejor amigo: mi amigo Tomás. Allí me pusieron de cabo primero de cañones sin retroceso. Todo cambió, y al cabo de un tiempo estaba ya como en mi casa.


                                                         Esteban  Gil

jueves, 23 de abril de 2015

LA ESCUELA DE ADULTOS

Un día en la vida me mandaron a la EPA para sacar el Graduado. Pues en la EPA yo he aprendido mucho, por ejemplo a hacer divisiones, sumas, restas, a leer mejor, a escribir, a pintar y, también, aprender la tabla de multiplicar, y estoy muy contenta.

                                                               
                                                     Elena Silva

MI VIAJE

La primera vez que entré en España estuve muy alterada, porque no entendía nada.
Miraba a la gente y pensaba: “¿qué hago yo aquí? No sé hablar, no sé pedir, no entiendo nada.” Tenía ganas de llorar.
Eso ya pasó. Después de tantos años me doy cuenta de que nada es imposible, y de que puedes vivir fuera de tu país y aprender a hablar otro idioma y conocer otras costumbres.


                                     Claudia  Maisuru

LAS BARRACAS

La primera vez que llevé a mi hijo a las barracas, se lo pasó muy bien, porque montó en los autos de choque y no quería bajar. Lo volví a montar, pero cuanto tocó que tenía que bajar, otra vez se agarró al volante del coche y empezó a chillar, y se puso muy nervioso, porque quería montar otra vez. En fin, que se volvió a subir, y cuando llegó la hora de marcharnos, empezó a gritar que no se quería ir de allí. Le compré un algodón de azúcar, se lo comió y se quedó dormido.


                                        Rebeca Jiménez

martes, 14 de abril de 2015

My first reggae concert

 I went to my first reggae concert,when I was 18 years old. It was in Armintza, Bakio.This concert  was very good but it smelled awful because all the people were smoking. Then I went  to a balcony and I saw the concert .After  the concert I went to dinner to Burger King and I asked one hamburger  with chips and Pepsi to drink. After dinner  we had drinks in a bar called “Zoroa”. Then I went home and I went to sleep.
                                               
                             By: Lourdes Ortuzar. 

viernes, 27 de marzo de 2015

LA PRIMERA VEZ EN UN KARTING

La primera vez que estuve en un karting, era un día lluvioso de noviembre. Fuimos en coche mi prima, mi tía, mi hermano y yo.
Cuando llegamos, tuvimos que esperar, porque llovía mucho. Al final, pudimos montar al de una hora. Cuando empezamos, yo no sabía conducirlo y me estrellaba cada dos por tres. Con el tiempo fui mejorando y remonté cuatro o cinco puestos.
Cuando terminamos, fuimos a merendar, y cogimos el coche para volver.

                                         Sebastián Chaves

LA PRIMERA VEZ EN UN AVIÓN

La primera vez que monté en un avión tenía diez años, y mucho miedo. Yo quería que me durmiesen para subir como en la serie del Equipo A.
Cuando, al final, llegamos al aeropuerto, montamos mi madre, mi hermano y yo destino Málaga.
Estaba muy nervioso, pero según empezó a despegar, se me quitaron todos los nervios, y cambiaron las tornas: yo empecé a reirme, mientras que mi madre y mi hermano fueron los que más nerviosos se pusieron, cuando, supuestamente, eran ellos los valientes.

                                       Sergio  Fernández

MI PRIMER VIAJE EN AVIÓN

Era una tarde calurosa; mi padre se quedaba en sevilla por motivos de trabajo, y nosotros teníamos que volver  a Loiu.
Lo primero que hicimos ir a la ventanilla de iberia para sacar dos billetes, para mi madre y para mí.
Después de eso, facturamos las maletas.
Cuando llegó la hora fuimos a la puerta de embarque. Para subir al avión tienes que pasar por una especie de pasillo y ocupar tu asiento. A mí me tocó junto a la ventanilla. Nos mandaron ponernos los cinturones y apagar los móviles y todos los aparatos eléctricos, porque podían interferir en las frecuencias del avión.
Cuando empieza a despegar, da una sensación rara: parece que subes al cielo, y luego ves las nubes y el sol como si estuvieras cerca y brilla mucho.
Luego, llegando a Loiu, fuimos descendiendo, y ves el mar y las casas, que parece algo increible y muy bonito. Luego el avión empieza a sacar las ruedas y empieza a tocar el suelo como si fuera arrastrándolas.
Sientes un poco de miedo de ahí a unos kilómetros, hasta que toca tierra, y ya estás en Loiu.
Fin del viaje.


                                         Iban Okamika

SURF EN LAS OLAS DE BIZKAIA

Despertarte a las 6 de la mañana, tomar el desayuno con mis amigos surfistas, llegar a la playa y encontrar las olas rompientes, sólo el sonido de las olas; el viento que empieza a soplar más fuerte. El sol reflejado en el mar, y yo dispuesto a disfutar de un día en la playa.
La primera vez que me metí al mar con una tabla, me cambió la vida para siempre.
Después de luchar contra el mar para poder pasar la rompiente y llegar a donde están las olas. Me siento en la tabla para recuperarme, y la ola empezó a levantarse rápidamente. No tuve tiempo de pensar, no tuve tiempo de ver, ni siquiera pude pararme, pero la ola me llevo unos segundos.
Todavía no se me ha olvidado: fue increible sentirme como si volara y tuviera toda la libertad del mundo.
Ahora, prácticamente es mi deporte favorito.

                                                  El Hassan El Hayani

LA PRIMERA VEZ QUE SALÍ DE MI PAÍS

La primera vez que salí de mi país, fue un día triste y, a la vez, con muchas ilusiones, porque la idea era irme a otro país para mejorar la vida de mi familia. Porque en Brasil, mi familia era menos que pobre.
El llegar a España sin hablar castellano fue un poco difícil.
La primera vez que comí tortilla. La primera vez que pase frío. La primera vez que tuve que aprender a ir sola por otro mundo.
La primera vez que hablé castellano, tuve que hablar sí o sí. Tenía que pedir un filete para comer, y no sé cómo el camarero me entendió. Tuve que hacer señas para explicar que lo que estaban comiendo en la otra mesa, era lo que yo quería. Nada, al final salí con la tripa llena y riéndome de la situación.
Al cabo de los años, aprendes muchas cosas, y ya puedo defenderme en muchas situaciones. Ni todo es tan malo, ni todo es tan bueno.

                                      Rosana Barbosa de Freitas

LAS PRIMERAS VECES

La primera vez que monte en una moto marca Vespa no sabía andar, y me di una hostia con la moto que me estrompé.
Cuando me saqué el carnet de conducir mi primer coche fue un Seat Ronda.
La primera vez que le di un beso a mi novia, me dio un guantazo.
Mi primera bici fue una BH de color azul.
Mis primeras vacaciones fueron a Málaga. Yo era pequeño, tenía unos seis años. Allí vivía la familia de mi madre: abuela, tíos, primos,… Me lo pasé muy bien. Hacía mucho calor , y no parábamos en casa; siempre estábamos en la playa. Allí pasábamos todo el día.

                                                            Martín  Silvas

LA PRIMERA VEZ QUE LE VI

La primera vez que conocí al que es ahora mi marido, me enamoré de él.
Estuvimos un tiempo a escondidas para conocernos mejor. Y una vez de tener nuestro amor ya seguro, él se lo dijo a sus padres.
Hicimos el noviazgo publicó para que lo supieran ya todos: la familia de él y la mía.
Estuvimos seis meses para preparar la boda.
Fue una boda muy bonita y había mucha gente.
Fue una experiencia muy hermosa y un recuerdo que dura toda la vida: enamorarte de la persona que quieres, y el padre de mis hijas para toda la vida.


                                      Mª Carmen Jiménez

ERA LA PRIMERA VEZ QUE HACÍA UN VIAJE

Este es un viaje que no olvido a pesar de los años.
Era la primera vez que hacía un viaje. Tenía veintidos años, y me iba hacia una provincia que no conocía, y, a la vez, en busca de una vida, porque allí donde nacimos no había futuro, donde trabajaríamos y podríamos vivir en adelante con nuestras familias.
Allí dejamos nuestros años de infancia, los juegos, los amigos, los padres que todo fue un esfuerzo grande, nos costó adaptarnos a una vida nueva y difícil de montar o construir.
Entonces fue cuando cambio mi vida y empecé a buscar trabajo.
Cada día me preguntaba para qué había venido aquí si no encontraba nada. Aunque siempre tenía una voz que me decía por dentro “tienes que hacerlo”, y ahora sólo busco la normalidad para vivir el día a día.
Con lo poco que ganábamos nos compramos un piso, lo que fue costoso y duro de poder sobrellevar.
También hicimos cuadrillas de amigos, que lo pasábamos muy bien, y hacíamos viajes y excursiones. En un viaje conocí a mi marido. Tenemos tres hijos maravillosos y tres nietos que son nuestra alegría y tenemos ilusión con ellos.
Queremos hacer un viaje todos juntos y que a la vez podamos disfrutar de unos días de vacaciones, y tengamos todos un recuerdo inolvidable.
Otro viaje que hacemos cada día que tenemos clase es ir a EPA y para los que nos conducen a hacer estos viajes tan positivos para muchas personas.
Gracias a todos.


                                  Mª  Ángeles Sobrino    

LA PRIMERA VEZ EN AVIÓN

La primera vez que monté en avión en un vuelo entre Tindouf (Argelia) y Madrid, le pregunté a una azafata que dónde estaba el servicio y cómo funcionaba.
La primera vez que fui al extranjero fue en el año 2001 con la compañía Air Algerie.
El avión era una pasada. Nos explicaron los accesos de emergencia en caso de accidente.
Aquello daba miedo, pero, a pesar del miedo, disfruté un montón de aquel viaje.

                                        Fatimetou Bachir Hamidi

EL VERANO


A mi me encanta el verano, porque nos vamos a asar en la barbacoa y me gusta mucho la carne a la brasa, y estar con toda la familia.
La primera vez que preparé una barbacoa, me costó encender el fuego. Puse churrasco, chorizo, morcillas y panceta, y el asado me salió muy bien. De la ensalada se encargó mi suegra, que las hace muy ricas.
Todos los veranos nos vamos a veranear, y nos gusta bañarnos en el río y bebernos cervezas.


                                              David  Hernández

LAS FIESTAS DEL PUEBLO

La primera vez que fui a las fiestas del pueblo me lo pasé genial.
Era una noche maravillosa en la que disfrutamos grandemente con mis dos niños.
Primero subí a mis dos niños a los cochecitos y después comimos algodón de azúcar.
Lo pasamos genial.


                                     Ana Jiménez

LA PRIMERA VEZ EN BARCO

Una vez fui a Santurce a pasar la tarde con mi suegra y mi hija.
Vimos un barco para turistas, pero no quisimos subir, porque mi hija se dio cuenta de que el barco se había soltado. La gente se asustó, y se nos quitaron las ganas de subirnos al barco.

                                                Ana Díaz

LA MONTAÑA RUSA

La primera vez que me subí a la montaña rusa del parque de atracciones, me dio mucho miedo, y será la última vez que me suba.
Después estuvimos comiendo un algodón de azúcar. También jugamos en las tómbolas, y nos tocaron muchas cosas.
Pasamos la tarde muy bien, aunque me dio mucho miedo la montaña rusa, porque salí mareada, pero, bueno, pasamos una tarde entretenida.


                                         Amaya  Cortés

LA MOTO

Estaba un día esperando a que viniera mi hijo a buscarme con el coche; y me vino con su Vespa.
Yo le dije: “¿pero estás bien para que monte yo ahí?”, y me respondió: “¡tú puedes eso y más! ¡Que también has montado en globo!
Y no pasó nada ni en la moto ni en globo; tenía miedo, pero no me pasó nada.

                                           Begoña

LA BICICLETA

Cuando tenía seis años, me encargaba de llevar la comida a mi padre al campo; por lo cual, cogí una bici con la que llevaba a mis familiares la comida. Con habilidad llevaba un cuenco con sopa de fideos, garbanzos, tocino y chorizo. ¡Hay que ver, con aquella temperatura, que buena estaba! No había café, ni postre.
Luego cogías y, vuelta a tu casa a ayudar a tu madre.

                               María

LA PRIMERA VEZ CON UNA MUJER

La primera vez que tuve una relación con una mujer, yo no dormía, porque siempre pensaba en ella, toda la noche sin dormir.
A veces me preocupaba cómo, al día siguiente, iba a hablar con mi amiga, yo no sabía cómo expresarme. Tenía miedo de quedarme sin palabras delante de ella.
Ella se daba cuenta de que yo no sabía hablar con las mujeres, y me metía presión para que tuviera una conversación con ella.
Yo tenía vergüenza de hablar con ella cuando estaba conmigo, pero cuando no estaba delante, yo tenía muchas palabras.
Cuando ella estaba conmigo, me ponía nervioso y me quedaba sin palabras.

                                                   Moussa  Kouotou

LA PRIMERA VEZ EN AVIÓN

La primera vez que me subí en avión fue en mi  viaje de novios, y fuimos a Valencia y Sevilla.
Se me hizo muy corto el viaje, y para volver a Bilbao le dije a mi marido que teníamos que volver en tren, para ver el paisaje y que se me hiciera más largo el viaje.


                                              Isabel   Olmo

LA CARTA

11-3-2015

Mi querida hermana:

Con todo mi cariño te escribo una carta por primera vez, para decirte qué tal os encontráis; espero que bien todos, que es lo principal.
Nosotros, de momento, bien, gracias, sin novedad ninguna, gracias a Dios.
También te digo que ayer fui a andar a Usansolo, y anduve diez kilómetros. Ya me di un buen paseo, ya hice ganas de comer, así que el que dice que algunos se aburren es porque quieren, porque yo no me aburro, hay cosas para no aburrirse.
Hay, también, piscinas para ir a natación. También hay deportes de pesas, hay de todo: si quieres no paras en casa en todo el día.
Otro encargo es ir a por los nietos, porque eso es otro encargo que no es chico, que a las ocho de la mañana tienes que ir. No es oro todo lo que reluce: creemos una cosa, pero, a veces, es otra; que si les ocurre algo, luego tú eres el responsable de lo que les pase a los nietos, encima eso.
Esta semana tampoco nos podemos quejar, porque está haciendo un tiempo muy bueno, parece verano. El otro día me senté en un banco, calentaba mucho el sol, y me puse a la sombra de lo que calentaba.
Sin más que contarte, un fuerte beso y un abrazo de tu hermano que no te olvida.

                            Ramón Castellanos


LAS PRIMERAS VECES

La primera vez que subí a un avión, pasé un poco de miedo.
La primera vez que fui a la playa también me hizo mucha ilusión.
La primera vez que fui a vendimiar, a coger las uvas de mi abuelo. También fui a coger aceituna de mi abuelo. Hacía mucho frío, porque era invierno, enero, pero lo pasé muy bien, que fuimos todos los nietos.

                                                             Martina López

LA PRIMERA VEZ QUE SALÍ DEL PUEBLO

La primera vez que salí de mi pueblo, fue para venir a Bilbao.
Me pareció todo tan distinto que me quería ir otra vez. Me costó mucho, pero ahora estoy contenta, ya tengo mi vida tranquila aquí con toda la familia.
Voy a mi pueblo y tengo ganas de volver.

                                                      Leo Peña

LAS ANGULAS

La primera vez que comí angulas, las pesqué en Bilbao en la ría, enfrente del Arriaga, hace 41 años. Eran 800 gramos. Las maté con tabaco, y las comí con mis padres.

                                                   José Sainz la Maza

LA PRIMERA VEZ QUE VINE A VIZCAYA

La primera vez que vine a Vizcaya, tenía 12 años.
Vine a un caserío y me encantó. Estaba con las gallinas, conejos, …,  todo eso teníamos. Lo pasaba muy bien.
Lo malo es que había que ir a lavar al río y traer agua de la fuente.
Cuando cumplí trece años, empecé a trabajar en una fábrica, y me tenía que levantar a las cinco de la mañana, porque había que ayudar en casa.


                             Isabel   Valera

UN PERRO ABANDONADO

La primera vez que rescaté a un perro, fue una de las sensaciones más gratificantes de mi vida. La perrita llevaba meses deambulando por las calles, porque la habían abandonado. La pobre parecía un saquito de huesos, estaba sucia, tenía miedo a la gente; siempre mojada hasta los huesos, siempre tan indiferente ante las miradas, hasta que se cruzó con mi mirada, parecía pedir ayuda desesperadamente, y no miré hacia otro lado: la recogí. Movía su colita, pese a que tenía pánico. La llevé a un veterinario, la dieron vacunas, la bañamos, le dimos de comer, durmió calentita en mi cama. Y es el día de hoy que Lena vive con una familia que la adoptó; y jamás volverá a pasar penurias.
 Desde esa primera vez, a día de hoy, me dedico a rescatar animales, y con cada animal que recojo tengo la misma sensación que la primera vez.
 P.D.: Ayuda a un animal abandonado, no seas indiferente, por favor.
 

                               Igor Cedrún

EL TREN

Yo me acuerdo que vine de Málaga a Vizcaya. Fue que mi tío, que vivía en Pamplona, fue a mi pueblo y nos trajo a Villaro, porque trabajaba mi padre en el túnel de Andurraga.
Y sacó los billetes del tren y como no tenía dinero suficiente para todos, a mí me metió debajo de los asientos del tren desde Madrid a Pamplona.
Yo tenía ocho años,  ¡qué iba a hacer yo!

                                  Diego  Morales



LA PRIMERA VEZ QUE SUBÍ EN AVIÓN

La primera vez que subí al avión para ir a Sevilla con mi marido, pasamos mucho miedo. De Bilbao a Sevilla echó una hora, pero se nos hizo como si hubiera sido un día entero.
A los tres meses de estar en el pueblo, volvimos y fue mejor, porque el miedo se nos olvidó.

                                    Carlota del Águila


EL MEJOR AMIGO DEL HOMBRE

Hace casi un año que murió mi perra, debido a la avanzada edad que tenía, y para mí fue un duro golpe.
Yo era consciente de lo que, tarde o temprano, le pudiera pasar, pero ¡la quería tanto!, que ni siquiera podía imaginar que de un día para otro enfermaría y la perdería para siempre.
Esto me dejó sumida en una gran tristeza; no pensaba que la ausencia de ella pudiera causarme tanto dolor.
No tenía ganas de nada, ni de comer, ni de dormir, ni de llegar a casa, porque sabía que ya nadie me esperaría.
Algunas personas que no aman a los animales me decían que no me preocupara, que sólo era un perro, pero para mí era algo más, como otro miembro más de mi familia.
Pasaron unos meses, y yo seguía con el corazón desgarrado por la pena, hasta que una tarde llamaron a mi puerta, y éste me dio un vuelco al ver a mi hijo que me traía una pequeña y menuda perrita de unos seis meses. No lo sabían con exactitud, pues la habían adoptado de una perrera y desconocían su verdadera edad, ya que sus dueños la habían abandonado a su suerte, siendo aún un cachorro.
Cuando la vi por primera vez, no me lo podía creer: ¡era preciosa!; con sus orejillas negras, su cuerpo blanco con innumerables motas negras y unos grandes ojos color miel, con un halo de tristeza en su mirada, probablemente por lo mal que lo había pasado cuando se vio sola y abandonada.
Ha pasado algún tiempo y la veo feliz. Tiene una mirada más alegre. Yo le doy todo el cariño del mundo, y ella me lo da a mí.
A la otra nunca la olvidaré, siempre la llevaré en mi corazón y la echo muchísimo de menos, dejando un vacío tan grande en mí, difícil de superar, pero la vida continúa y mi pequeña Neska, como llamo cariñosamente a ésta, ha devuelto de nuevo la alegría a mi vida.
Hace unos años oí una historia que me estremeció y conmovió. Un dueño que maltrataba constantemente a su perro, pegándole palizas sin motivo alguno; pues, en cambio, el animal le quería con locura, hasta el extremo de que cuando éste enfermó y quedó postrado en cama, no se movió de su lado hasta que falleció, cuidándole y protegiéndole hasta el final de sus días.
Muchas veces me pregunto cómo puede haber personas que maltratan a los animales, sin pensar que ellos también sufren y tienen sentimientos, que nunca te fallarán, ni abandonarán, y siempre estarán ahí cuando más los necesites, dándote su cariño sin esperar nada a cambio.
Por eso, si algún día piensas en abandonarlo, no lo hagas, ya que para él perderte sería lo peor que le pudiera pasar, llegando incluso a la depresión, o, en casos peores, a morir de pena por la tristeza de saber que ya nunca más te volverá a ver.
No lo olvides nunca: el perro es el mejor amigo del hombre por la lealtad, cariño y fidelidad que te profesará mientras viva, ya que su dueño, pase lo que pase y por encima de todo, siempre será lo más importante de su vida.

                                  Mª  Jesús  Epelde


MI PRIMERA VEZ EN MOUNTAIN BIKE

La primera vez que aprendí a andar en bici sin ruedines, fue en una mountain bike que me regalaron al cumplir 4 ó 5 añitos.
Ese día estaba tan ilusionada, que, sin pensármelo, fui a montarme, y al colocar el pie en el pedal, resbalé y me di un fuerte golpe con la barra del medio en mis partes íntimas. Sólo recuerdo que me tiré días con dolores y sin querer coger la bici hasta que se me pasaron todos los males, y entonces comencé con más cuidado y sin prisas, con ayuda de mis abuelos a aprender a andar sin ruedines.

                                    Judith Novo

EL MERCADO

Me acuerdo de la primera vez que fui al mercado; fue con mi  abuela y tenía 6 años. Era un día maravilloso, estaba muy contento. El miércoles de cada semana se dirigía toda la gente del  pueblo al mercado que se llama Sok Larbaa. Me desperté a las 7 de la mañana,  y esperé a  mi abuela  hasta que estuvo  preparada para ir al mercado, que está a 4 kilómetros  de nuestro pueblo. Subimos encima del burro; yo iba sentado detrás de mi abuela. Después de medio hora llegamos. Allí me encontré a los niños de mi pueblo que iban acompañados de sus padres. Estaban muy contentos, y llevaban en sus manos caramelos. Mi abuela  me compró también caramelos, y le acompañé a todos los puestos  del mercado  hasta que terminó la compra. Luego entramos en una lechería donde se vendían bocadillos de atún y huevos. Allí mi abuela me compró un bocadillo de atún y un vaso de Coca Cola. Luego volvimos a casa. Fue un día inolvidable.

               Mustapha  Talao

jueves, 26 de marzo de 2015

La Premiere fois que...

La premiere fois que j’etais entré en Europe c’etait  le plus Beau jour de ma vie. Bien vraie que je croyais que ici c’est plus facile de gagner la vie mais c’est tout a fair le contraire. Avoire de l’argent c’est tres important, aussi voyager et aprendre comment est la vie ici: comportement des personnes, leurs experiences  comment ils travaillent, les materiels qu’ils ont, les emboutellages, les feux de pieton et de voiture, les apartements etc…
 Je suis tres content. Je n’ai pas d’argent mais les vasques sont tres jentils et ya la paix ici.

La Primera vez que…

La Primera vez que entré en Europa fue el mejor día de mi vida.  Creía. De verdad, que aquí era más fácil ganarse la vida, pero fue todo lo contrario. Tener dinero es muy importante y, también viajar y aprender como es la vida aquí: el comportamiento de las personas, sus experiencias, cómo trabajan, qué materiales utilizan, el tráfico, los pasos de peatón y los coches, los edificios, etc… 
Yo estoy muy contento de estar aquí. No tengo dinero pero los vascos son muy agradables y aquí hay paz.       

Sanoussy  Badio 

martes, 24 de marzo de 2015

MY FIRST TRAVEL BY PLANE

I travelled for the first time by plane on March fourteenth. I was in Canarias with my boy.The travel started in Bilbao at ten o’clock and we arrived in Tenerife at half past twelve.
We got tickets to visit the centre by bus. We saw the Teide. Next day we went to Lanzarote by plane.The travel was very good but it was very windy. I didn’t like the wind, but I liked Lanzarote.
I haven’t travelled by plane again.

Mª Jesús Alba

lunes, 23 de marzo de 2015

MY FIRST HOLIDAY IN ASTURIAS.

I went to my first holiday in Asturias in 2011.I was in Ribadesella with my girlfriend. We wanted to do the descent of Sella river. We rented a canoe in the city.
The descent started at ten o´clock a.m. We had brekfast first, and we arrived at the descent at a quarter to ten. It is between mountains. We did the descent in five hours. It was very beautiful. My girlfriend and I drank cider and ate a sandwich.


Juan Carlos Álvarez Cordón. 

La primera vez que subí a un avión.

La primera vez que subí a un avión fue en el mes de agosto de 1978 en unas vacaciones de verano con destino a Melilla para visitar a mi hermano Luís, que estaba haciendo la " Mili" allí.
El itinerario era:
Bilbao - Madrid
Madrid - Málaga
Málaga - Melilla
La experiencia fue buena a pesar de ir sola, cuando siempre iba con mi familia o amigas. Tanto Bilbao - Madrid como Madrid - Málaga fueron vuelos buenos. En cambio en el vuelo Málaga – Melilla, cuando llevábamos 15 minutos de vuelo se rompió el tren de aterrizaje y tuvimos que regresar al aeropuerto de Málaga. Iberia nos alojó en un hotel y nos dio de cenar. Al día siguiente nos llevaron al puerto para ir a Melilla en barco, puesto que la pieza del avión la tenían que traer desde Canadá. En el puerto de Melilla me esperaba mi hermano con una entrada para ir a ver a Demis Roussos. Al ir yo desde tan lejos, a mi hermano le dieron libre una semana en el cuartel en la cual solamente tuvo que hacer una guardia.
Allí llegué cuando se celebraban las fiestas patronales y pasé unos días maravillosos e inolvidables.


                                                                                                                                     Juli Zatón.

The first time I went to a concert...

The first time I went to a concert the experience was wonderful. I went to see Victor and Ana Belen.
I was about 15 years old. I went with friends in summer.
At the beginning I looked at people and I sang more than the singers.
The environment was great. People danced. I thought that in a concert of two hours I would be bored but I wasn’t.



MOISES REQUEJO

Aquel verano de 1977...

Aquel verano de  1977,  en la hermosa zona de Ribadesella,  en una de sus playas. Aquel día hacía un tiempo  fabuloso: buena temperatura, un cielo azul. Ni una nube, preparamos todos los trastos que se suelen llevar: “objetos de juegos para niños”.  Fuimos toda la familia  a la playa.
Yo  tenía nueve años, que para mi edad debería de saber nadar porque  pensé o comparé el río con el mar. Ya que en aquella playa cuando bajaba la marea, se quedaban como una especie de piscinas que parecían lo que no eran. Yo me tire rápidamente al llegar a la playa, jugué en el agua hasta que cuando fui a salir quise poner el pie y no tocaba. Me entró tal pánico que casi me ahogo.
Conseguí darme un impulso y salir. Fui corriendo donde mis padres y les conté lo que me había pasado  y me dijeron: ¿Qué te habíamos dicho?  ¿De ten cuidado qué? 


Moisés  Requejo 

La primera vez que cogí un coche...

La primera vez que cogí un coche choqué con la única farola que había en cientos de metros a la redonda.
Siempre había deseado conducir esperaba con ansia el día que tendría 18 años y alcanzar aquello que imaginaba iba a conseguirme la libertad y la autonomía que representaba tener coche.
He vivido en Aperribai una zona de difícil acceso, si conocéis el sitio también sabréis que queda apartado de Basauri que era donde estudiaba y me relacionaba con mis amigos.
Siempre tenias que considerar el tiempo que tardabas en llegar al instituto, al cine… y cuando volvías a casa de noche lo lejos que parecía que estaba.
Así que cuando un amigo se ofreció a enseñarme a conducir ni corta ni perezosa me animé.
El sitio elegido fue el parking del parque de atracciones de Bilbao un lugar solitario porque llevaba tiempo cerrado.
Empezamos y aquello fue bastante bien cogí confianza y me distraje chocando con la única farola del recinto.
No fue nada pero me asusté pensando en lo que hubiera pasado en la carretera.
Por eso hasta los 30 años no saqué el carnet de conducir.

Maite Viteri

miércoles, 18 de marzo de 2015

La primera vez que...



 LA  PRIMERA  VEZ QUE…   VI  BILBAO



La primera vez que vez ví Bilbao estaba en fiestas. Los gigantes bailaban, la gente cantaba mi boca estaba abierta por la felicidad de la gente.
Vi una gran estatua en forma de perro con muchas flores colgadas en su cuerpo como colores naturales. Se llama Popi, fue sombroso.
La primera vez que vi el metro me asombro que la gente salía de bajo tierra.
En Bilbao había muchas personas de deferente países, me llamó la atención.
La primera vez que vi las procesiones en Semana Santa me asombré.

                                                              BOUZIANE DROUNI



LA PRIMERA VEZ QUE…PASEÉ POR BILBAO

La primera vez  que pude venir a Bilbao me gustó su ambiente.
Andando por la calle quería ver la ciudad.  Fui al museo Guggenheim para visitarlo y me gustó mucho por dentro porque era enorme.
La primera vez que trabajé en el campo de naranjos para recoger  naranjas tuve miedo de subir a un árbol porque estaba muy alto.

                                                                     ISSA WILDAGO
                                                                       




LA PRIMERA VEZ QUE…


La primera vez que vine a Bilbao no conocía ninguna persona, me sentía muy solo y echaba de menos a mi familia.
La primera vez que vi a mi hija estuve muy emocionado, me sentía muy contento.
La primera vez que comí tortilla con patata me encantó mucho el sabor.
La primera vez entré en Europa tenía mucho frío, no tuve chaqueta grande para protegerme.
La primera vez que salí de mi país era muy pequeño no hablaba castellano.
Y cuando empecé a estudiar castellano me resultó difícil porque era un idioma muy diferente.
La primera vez que hice una mudanza fue muy cansado porque no tuve ayudante. 
La primera vez que entré en la Biblioteca de Basauri había poca gente. Me pareció una escuela.
La primera vez que empecé a viajar fui muy nervioso. Porque era un avion.

                                                                   MAMADOU  SAMB

                                                                     



             LA PRIMERA VEZ QUE…TUVE UN TRABAJO


     La primera vez que trabaje en mi país, Marruecos, fue  como contable en la oficina de una empresa de ladrillos.
     El primer día fue muy difícil,…. conocer al jefe, a los compañeros, el trabajo también. Me parecía como una montaña difícil de subir. El lugar me parecía muy triste, con una mesa, un ordenador enfrente de mí y unas estanterías llenas de documentos que tenia que organizar.
    Por un momento pensé salir para no volver, pero cuando el tiempo pasó me tranquilicé y todo salió bien. He trabajado en aquel sitio siete años y durante este tiempo  he estado  muy feliz.    

                                                                    MARIAM  AHYOUD


                             
 La primera vez que vine a Bilbao... 

 Me gustaron muchas cosas: 
Por ejemplo el metro. Me asombró que la gente saliera de debajo de la tierra.
Al final sentí curiosidad y bajé. Quería ver lo que había dentro.
Entré por un túnel y bajé las escaleras mecánicas hasta la estación pero no entré al metro.
El año pasado mis compañeros y yo fuimos con un profesor que se llama Carlos para ver como funcionaba el metro. Vimos las máquinas que van dentro del vagón y también en la cabina con el  chofer y nos enseñaron  como conducir el metro.  
La primera vez que viajé en barco fue cuando vine a España y cuando iba navegando me sentí muy mareado y también asombrado porque era la primera vez que salía de mi país.

                                                                  MILOUD  TALAO



              
               LA PRIMERA VEZ QUE…HICE UN VIAJE A EUROPA



Fue algo así:
Primero hice una buena programación de todo lo que necesitaba para el viaje y luego compré  los billetes para el día 30 de agosto de 2004 con destino España aeropuerto  de Barajas Madrid.
Yo confieso que tenía una gran ilusión en este viaje porque era el primero que hacía a Europa.
Llegando a mi destino empecé a pensar en disfrutar de la buena gastronomía que esta ciudad ofrecía yo  estaba muy contenta  con todo lo que comía, bebía,  veía y compraba.


                                               ANDREIA SANTOS DE ALMEIDA

martes, 17 de marzo de 2015

Mi primer viaje a Bilbao...

Mi primer viaje a Bilbao, lo voy a llamar  “descubrimientos y semejanzas entre Cristóbal Colón y yo”. Colón descubrió América,   yo descubrí Bilbao.
Él viajó al otro lado del mundo,  a mi me lo pareció.
Los mares que él surcó estaban revueltos,  mi estomago también.
Él descubrió otras civilizaciones,  yo descubrí por qué mi madre llevaba bolsas de plástico vacías en su bolso.
Él descubrió tesoros,  yo descubrí los semáforos.
Él se trajo la patata y el tomate,  yo me traje los bollos de mantequilla y los caramelos de malvavisco.
Él no sé si volvió,  yo tardé un tiempo en hacerlo.


Elisabeth Egilior

viernes, 13 de marzo de 2015

EL INGRESO DE BACHILLER

Aquel día me levanté más temprano que de costumbre. Era un día de labor, pero mi madre me había preparado la ropa de los domingos. Tenía 11 años y  esa mañana haría una de las cosas más importantes de mi vida. Desde hacía varios meses, la maestra de la escuela me había estado preparando para ese momento. Presentarme al examen de Ingreso de Bachiller. Era la primera vez que me sentía importante. 

Llegué al Instituto Masculino de Basauri,  donde debía hacer el examen,  antes de la hora prevista y con muchos nervios pero convencida de que, ahora, me tocaba a mí demostrar todo lo que había aprendido.  

El examen constaba de dos partes: una escrita y otra oral. Ésta era la peor porque debía responder a las preguntas delante de unos señores muy serios que llamaban “El Tribunal”. 

Una semana más tarde, las listas de los exámenes se exponían en el tablón de nuncios del Instituto. Encontré mi nombre y seguido, en el margen derecho,  una palabra “Aprobado”. Volví a mirarlo para cerciorarme. Era cierto. Estaba aprobada. Era magnífico. La sensación de alegría, nervios, emoción se mezclaban. Llegaría a casa y lo celebraría con mis padres. Después, iría  a comunicárselo a la maestra, aquella que me había preparado y, además, me despediría de Ella. Ya no volvería a la escuela y tampoco estaría con mis compañeras. El próximo curso empezaría en el Instituto con nuevos compañeros y nuevos profesores. Todo sería distinto. 

Con el examen de Ingreso de Bachiller sentí que era la primera vez que hacía algo que cambiaría mi vida. 



Isabel Gallego

LA PRIMERA VEZ QUE...

Vine a clase, vine con mucha ilusión  para aprender.
Ahora estoy muy contenta porque cada día aprendo un poquito más.

                                                SOLEDAD COVA


Vine a la escuela, Alicia me dio clase. Alicia era una profesora buena y nos hacia trabajar mucho.

                                                PEDRO HERENCIA


Vine a la escuela  porque quería aprender a  escribir mejor. He aprendido mucho y me gusta mucho la escuela porque se aprende y haces amistades.

                                               ANTONIA  ALVAREZ


Vine a Vizcaya  me parecía que estaba en el fin del mundo. No salía el sol, llovía mucho y yo me pasaba sola las horas llorando.  Me acordaba de mi pueblo y mi gente.

                                               PAQUITA MOLINA


Vine a EPA estuve muy contenta con mis compañeros y ademas aprendia muchas cosas nuevas.

                                               CARMEN ANGUIANO



La primera vez que me enamoré fue de una chica muy guapa y ahora tengo seis hijos con ella. Vivo en Arcocha pero nacÍ en Bilbao. La primera vez que fui a la escuela no sabía nada era analfabeto, ahora me defiendo.

                                                  AGUSTÍN ALONSO

jueves, 12 de marzo de 2015

NUESTRO SAN MAMES ZAHARRA


La primera vez que entré en el San Mames zaharra tuve una mezcla de sensaciones impresionantes. Era un partido entre el Athletic y el Mallorca. Cuando subí las escaleras que llevaban a mi localidad y vi todo el campo desde lo alto, me pareció inmenso, a eso hay sumarle el olor que había en el ambiente a césped recién cortado, ese es un detalle que nunca olvidaré. Cuando empezó el partido la afición del Athletic apoyó a su equipo como de costumbre, con toda la fuerza y ganas que le caracteriza, poniéndome los pelos de punto, cada vez que cantaban todos juntos el himno del Athletic.
Voy a confesar que no entiendo nada de fútbol, motivo por el que me pasaron unas anécdotas ese día en el campo que ahora voy a contar. Como ya he mencionado, yo no tengo ni idea de fútbol así que aquel día yo no sabía cuándo cometían faltas, penaltis, fuera de juego…… yo gritaba y recriminaba a los jugadores, al linier o al árbitro cuando oía a la gente cual era el motivo. A mí nadie me había dicho que en la segunda parte del partido  los equipos se cambian el campo, así que yo tan ensimismada y metida en el partido me puse a animar al equipo contrario que en ese momento ocupaba la parte del campo que antes había ocupado el Athletic. La gente que estaba a nuestro alrededor me miraba con cara rara y mi marido, el pobre, no sabía donde meterse, hasta que me dijo lo que pasaba. Casualidades de la vida, la gente que estaba en las localidades cercanas era la gran mayoría conocida del barrio de mis aitas. Aquel día el Athletic perdió, pero a pesar de eso fue una tarde que recordaré siempre porque me lo pase genial y me impresionó el ambiente que había en el campo cuando la gente al unísono cantaba y animaba al Athletic con tanta fuerza e ilusión. Terminamos la tarde tomando unos tragos por Pozas y disfrutando del ambientazo que solo la afición de este equipo sabe dar.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡AUPA ATHLETIC TXAPELDUN!!!!!!!!!!!!!!!

Naiara Goikoetxea




DÍAS DE LLUVIA


La primera vez que di sentido a mis días de lluvia….
Todas, todas las noches me despedía con un gran beso, pero llegó el día en el que ya no estabas, y subiste al cielo, solo recuerdo que llovía y llovía y siendo una niña pensé “hasta los ángeles lloran  tu partida”.
El primer día de mayo llovía y llovía y yo solo pedía “¡el día de mi comunión que no llueva!” , pero dentro de nuestra tristeza logramos pasar un buen día.
Y pasaron los años y a casarme yo me disponía, cuál fue mi sorpresa que en julio también llovía y llovía .Mirando por la ventana pensé en las casualidades de la vida, y reflexione: la lluvia me regala  tu compañía.
En agosto nació mi hija, como no, yo ya sabía que llovería ese día y también sabía que estando tú a mi lado todo saldría de maravilla.
Yo prefiero mis días de lluvia, porque sé que mis días de lluvia se llaman María.

Yolanda Ruiz Basilio

miércoles, 11 de marzo de 2015

LA MOTO

Todo empezó siendo yo muy pequeñito. Siempre he sido muy decidido, muy visceral, no me da tiempo a pensar dos veces. Desde que ví una moto, he querido tenerla. Pero siempre había otras cosas antes y si no, le daba miedo a mi madre y claro, al final  me convencía de que había cosas más importantes.
En mi vida he pasado muchas cosas: pérdida de seres queridos muy cercanos, problemas por no tener un trabajo estable, hipoteca…en general, los problemas de todo el mundo. Y quizá por eso, en mis peores momentos me he dado cuenta de que al final, estamos de paso, así que de vez en cuando hay que darse algún capricho. Por eso decidí  comprar una moto.
Por fin, la compré. “Mi primera moto”, nada más y nada menos que una HARLEY DAVIDSON. Ahora estoy inflado de felicidad y satisfacción con mi moto. Incluso cuando estoy simplemente mirándola, no puedo quitarme ese sentimiento. Soy feliz. Igual es absurdo pero es lo que me hacía falta.

Iñigo Beitia

MATERNIDAD

Hay muchas primeras veces en esta vida, pero para mi la más importante fue cuando decidí quedarme embarazada de mis hijas. Principalmente fueron buscadas, cuando mi pareja y yo lo decidimos, felizmente me quedaba embarazada. Fue una de las mejores etapas de mi vida.
  Hay muchos cambios, en tu cuerpo y psicológicos, te sientes rara, distraída y muy sensible. Los sentimientos a flor de piel, lloras y ríes por cualquier cosita.
La experiencia de la maternidad para mí fue un conjunto de emociones, los nueve meses más intensos, bellos y felices de mi vida.


Tomar la decisión de tener un hijo es trascendental: se trata de decidir que tu corazón caminará siempre fuera de tu cuerpo.


Mª Jesús Alba

martes, 10 de marzo de 2015

LA PRIMERA VEZ QUE VI LA NIEVE.

Tenía 10 años y era invierno. Mis hermanos y yo al levantarnos vimos que esa noche había nevado. Nos pusimos muy contentos al verlo todo tan blanco. Las vistas desde mi ventana eran preciosas. Parecía una de esas peliculas americanas que echan en la televisión durante las navidades. La calle llena de niños jugando con las bolas de nieve, un quitanieves echando sal para que los coches y la gente no resbalasen. Emocionados desayunamos y subimos andando hasta el monte de Upo, mientras arrastrábamos unos trineos.
Era la primera vez que veía la nieve. Cuando llegamos al monte, divertidos corríamos y hacíamos guerra de bolas. Cuando pasó un rato, se nos ocurrió hacer un muñeco de nieve entre los tres. ¡¡Estábamos emocionadísimos!!
Recuerdo que el tacto de la nieve era esponjosa, polvorosa y que me quemaban las manos. Nos tiramos por las campas con los trineos y unos plásticos que encontramos por allí.
Después de caernos, reírnos y pasarlo en grande pero empapados, volvimos a casa a ducharnos y a tomarnos un vaso de leche caliente para remediar el frío que pasamos aquel día, inolvidable.

Kiko Fernández.

LA PRIMERA VEZ QUE VI LA CARA DE MI HIJA

Era la hora de la siesta y me tumbé a dormir en la cama. Esa mañana anduvimos mi marido y yo por Bilbao. Recuerdo que mi barriga pesaba más que nunca pero me encontraba bien.
Me desperté con los golpes de la puerta de la calle y ví a mi marido con mis primos en nuestra habitación ; habían venido de visita.
Estuvimos hablando un rato de mi embarazo, como me encontraba, que tal lo llevaba... A mi prima lo primero que le llamaron la atención fueron mis labios pues estaban hinchadísimos y me dijo que eso era una señal de aproximación del parto.
Efectivamente, esa misma noche sobre las 20:00h empecé con contracciones y a las 23:00h mi madre me llevó al hospital junto con mi marido y mi suegra. Me ingresaron al momento y me quedé en la sala de partos; nerviosa, ansiosa por ver a mi pequeña. Los mismos nervios que tenía mi marido que no se separó de mi en ningún momento y estuvo aguantando mis quejidos e intentando tranquilizarme.
Fueron doce horas de sufrimiento y sin efecto de epidural las últimas dos horas, con la mano de mi marido apretando la mía empujé y empujé hasta que Laia nació. La escuché llorar, nos miramos y cuando me la pusieron encima de mi pecho la sentí, la olí, levante su cabeza y lloré por nuestro encuentro. Era la primera vez que veía la cara de mi hija.
Ya estabámos los tres juntos, por fin después de 9 meses esperando. ¡¡Que bonita palabra...FELICIDAD!!

Aroah Rios. 

...ME PONGO A ESTUDIAR LO DE AÑOS ATRÁS.

Con 16 años me puse a trabajar
pues no quería estudiar.
De joven no te dedicas a pensar,
solo quieres disfrutar.
Yo solo quería dinerito ganar
y así ropas comprar y en la discoteca bailar.
Entonces había donde trabajar
Pues todo estaba por descubrir y fabricar.
Éramos menos que ahora en la sociedad,
podíamos elegir entre estudiar o trabajar.
A los jóvenes de hoy les recomiendo estudiar.
Cuanto más preparados llegues a estar
más oportunidades encontrarás
Ahora es cuando tienes que luchar
para que el día de mañana puedas disfrutar
Ahora a los 50 y más
es la primera vez que…
Me pongo a estudiar lo de años atrás.
A ello ahora me puedo dedicar
Ya que no hay para trabajar
Estudiar me ha llegado a compensar
dándome un poco de relax
Y un gran conocimiento universal escolar
Además, el saber no ocupa lugar.
Y el cerebro con sabiduría se encontrará.
Así que, todos y todas a estudiar.
A luchar para un buen trabajo encontrar
y en el futuro disfrutar.

Purificación Mencía

SUCEDIÓ EN VERONA

La primera vez que vi a Romeo, fue en un patio. El enamorado de Julieta “la fierecilla domada” que llena su pensamiento.
Envainada su espalda en cinto, yendo raudo, veloz a su encuentro.
Romeo entra en palacio como una” tempestad” atraviesa zigzagueando el patio como un caldero borracho.
“Los caballeros de Verona” que se percataron de su estado, le mandaron fuera un rato. Romeo hace oídos sordos a tal vil invitación.
“El mercader de Venecia” testigo de este trago, grita con pie de guerra “Vida al rey Lear” pero que no se entere “El rey Juan”, pues sus aposentos darán lugar a una comedia de equívocos y no me quiero lamentar.
“Las comadres de Windsor en un rincón del portalón debatían con otras damas, su maltrecha vida conyugal, pero quedaron espantadas al ver aparecer el vil animal.
En” La noche de reyes “como “Un cuento de invierno” se hace presente el amor de “Antonio y Cleopatra” que  reposan en sus aposentos, evitando al elemento.
Julieta la fiel dama se atreve a decir ¿Dónde está mi Romeo? Que ni en la locura de “Hamlet” hace que  se aparte  de su caldero.
Haciendo honor a su nombre Julieta, doncella, dulce y dispuesta, exige a su amado cuenta.
Romeo, como buen galán, lleva prendidas dos rosas, una llega a  dar a su amada, otra al ojal se le antoja.
Julieta, hace sonetos lamentos, pero firme en su empeño de cambios. Da   a su adonis puerta.
Romeo incrédulo dice: “A buen fin no hay mal principio y porque bien está lo que bien acaba”.
Romeo que no da crédito a sus palabras, se lamenta.”

“LA VIDA ES UNA HISTORIA CONTADA POR UN IDIOTA.UNA HISTORIA LLENA DE ESTRUENDO QUE NADA SIGNIFICA”

                                                                                                             Virginia Amaia Bringas Bartolomé


Acompañamiento real

La primera vez que asistí a un teatro fue en compañía de inquebrantable, admirable e imperfecto personaje real.
La influencia y mi acercamiento hacia la monarquía fue interesada, pues quería hacerme un hueco en ella para alimentar la incesante llama que en mi interior ardía.

Estaba enamorado.
Ese devenir apunta mi proceso de adaptación a la regia manera para engarzar tal fin.
El ciclo de mi historia hasta ahora, había sido de un caballero con una torpeza especial para el cortejo.
Pero la figura femenina que ahora acompaña mi mente, hace que teja mis sueños. Esa dama misteriosa, inalcanzable. Que recita poemas y se esconde tras sus sonetos de azúcar, sin romper los moldes de una comedia perfecta de enredos y sorpresas.
Yo que entre otras cosas soy mecenas de las artes y las letras y consagro a los personajes con adulación y galantería.Se me hace esta escalera de arena como un poema de versos blancos, infranqueable.
Ese juego de tronos, dónde la sinuosa dama inicia su galanteo Con su danza serpentean te, aduladora, evocadora…acabando su meandro debut, recitando.

Así como comenzó, habitó en mí una alegoría que hizo que pensase que no estaba a mi alcance.
Ese amor platónico que sentía, que me aturdía, que me martilleaba mis sentidos… me dejaba sin la energía necesaria para respirar.
Quiero tener el temple, para pedir a su alteza que apueste por mí y que su manto real cubra mis carencias, apoye mi insignificante presencia y haga nimiedad mi torpeza.
Es la excusa perfecta, con el mensajero palaciego, las espaldas tengo cubiertas. Y espero con desespero que mi corazón lo complete la dama que llena mi cabeza.

                                                                                                           Virginia Amaia Bringas Bartolomé